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Grupo “Renacer”: La alquimia del amor

12:36hs
sábado 22 de julio, 2017

Padres que perdieron a sus hijos buscan honrarlos celebrando la vida. Se juntan y se dan ánimo para poder seguir transitando un camino en el que el dolor se transforme en amor.

Eligieron cómo llamarlos. Los acunaron. Los acompañaron al colegio. Los retaron. Les dieron la mano. Los vieron partir. Los honran.

Son los papás que integran “Renacer”, un grupo que surgió en Argentina y se replicó en el mundo buscando ‘poder dignificar la partida de un hijo’, explica Salvador, miembro en Berisso.

El grupo nació allá por 1988 en Córdoba, cuando el matrimonio Berti perdió a su hijo de 18 años en un accidente de tránsito. A los 6 meses, buscando resignificar la vida de Nicolás y brindar ayuda a otros familiares, se creó el espacio que tuvo sus expresiones también en Latinoamérica, México, España y EEUU.

Cada martes a las 18:30, el grupo local se reúne en la Sociedad Italiana. Se ríen, se abrazan, discuten, lloran, recuerdan. Los une un dolor que fue caos, enojo, llanto, desconsuelo, angustia, incomprensión. Dolor que no ofrece revés, sólo la posibilidad del cómo transitarlo.

“Lo peor que te puede pasar es que se te muera un hijo. Pero la experiencia puede ser peor si optás por sufrir. Siempre se escucha decir ‘si se muere mi hijo me muero’ y no te morís. Podés vivir muy mal o podés descubrir un camino posible para vivir en su honor” diferencia Salvador, papá de Dany.

No hay líderes ni verticalismos. Tampoco personería jurídica. Son un grupo tutelar y con esa dinámica funcionan. “Sería imposible, ilógico, establecer la preponderancia de un dolor sobre otro”, exponen.

“Renacer Berisso” nació hace dos años y medio como un desprendimiento del movimiento de La Plata. Y bajo esa misma lógica funcionan. “No es un grupo de duelo. Es un grupo donde los papás tratamos de encontrarnos y de encontrar herramientas para sobrellevar el difícil momento. Obviamente cuando a uno le pasa esto se le desmorona el mundo y no sabés para donde salir. En el grupo hay otros papás con un poco más de experiencia; entendés que se puede seguir viviendo. No una vida normal, porque obviamente después de la pérdida de un hijo la vida no es la misma. Bien puesto el nombre Renacer, porque uno renace como persona en otro” define Raúl, papá de Renzo Casali.

Stella Maris Urcola es la mamá de Claudia y, si las reuniones necesitan más tiempo, no duda en abrir las puertas de su casa. Llegó al grupo por pedido de la hermana de Claudia. “La primera semana estaba muy convulsionada. Fue como estar sin estar. En una especie de nube. Llegué incrédula. No sabía a qué iba. Subí y estaba Raúl Casali y Hugo Korell. Ninguno me dijo nada. Sólo nos abrazamos”, detalla.

A su lado, la mamá de Gastón, muestra a su hijo sonriente durante la última Navidad juntos. Su nieto, confirma con la imagen, ‘salió idéntico’. Llegó a Renacer ‘por casualidad o causalidad’ cuando vio el cartel sobre la Montevideo que decía ‘Ayuda mutua para papás que perdieron a sus hijos’. Supo que sabrían comprender. “Aquel que no lo pasó, puede entender, pero no comprender. Encontré ayuda, palabras para seguir adelante. Que la tristeza de no tenerlo no borre la alegría de haberlo tenido”, define.

Para Salvador fue diferente. Sabía del grupo pero tenía que atravesar otros procesos antes de llegar. “Hice todo lo que pude para lastimarme. Incluso intenté matarme. Hasta que un miércoles no daba más y fui. Todo el camino pensé en qué decir. Cuando llegué crucé los ojos con la mujer que me abrió la puerta y durante una hora y media sólo lloré”, recuerda.

Habiendo tocado fondo, Salvador dice que ahora construye su vínculo con Dany hacia el futuro, ‘con la necesidad u obligación de producir una respuesta coherente’. “Ya no lo transformo en mi verdugo. Es quien me impulsa a tenderle la mano al otro, de abrazarlo, de contenerlo”, asegura y sabe que la respuesta tiene que ver con el amor. “Hoy busco respuestas que tengo que ver con esto. Es un grupo de ayuda mutua. El prójimo termina siendo uno. Es uno el que se dignifica. Ser digno de nuestra historia, sufrimientos, pérdidas para poder vivir con todo el amor que tengamos en un amor a nuestros hijos. Nuestros hijos partieron, pero nos acompañan. Hoy soy totalmente distinto. Mi hijo vive en mí. Somos necesarios”, valora.

Sedes

Conforme a una estadística que lleva el grupo en la ciudad, la tasa de muerte de personas jóvenes, por accidentes u otras razones, es alarmante.

En Renacer respetan los tiempos de duelo, pero también abren las puertas para todos aquellos que decidan que llegó su tiempo. “El duelo es como uno lo puede hacer. Lo único que hacemos es decir que se puede. Y es transformar el dolor y el vacío, que vamos a seguir teniendo, en amor y poder dar la mano a quien llega con esa carga. El grupo es importante, ayuda, te tiende la mano, da esos abrazos que no da cualquiera. El grupo dice que se puede. Cada uno con su experiencia. Las personas toman lo que les sirve. Que la muerte no haya sido en vano. Los papás no estamos preparados. Es la vida”, describe Stella.

Renacer funciona los martes de 18 a 19.30hs en la Sociedad Italiana de Berisso (Montevideo entre 10 y 11) y en Diagonales de la Plata (13 entre 45 y 46) los lunes de 19:00 a 21:00.

Como mariposas

Cuenta una leyenda azteca que cuando un guerrero muere se transforma en mariposa. Y así vuelve para acompañar a sus pares en la lucha. Una noche, una mariposa naranja con pecas marrones subió hasta la habitación donde Renzo dormía. Fue cuando su mamá anunció que volvería a realizarse controles médicos. Su papá Raúl guarda celoso en su teléfono el registro de cuando se posó sobre su mano. Iguales colores tenía la mariposa que visitó a la familia de Claudia durante 3 días. Se posó sobre la foto que la recordaba sobre la chimenea y fue corriendo a la pequeña imagen de la Virgen de Luján. Nunca la vieron salir.

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