CULTURA

Teatro Comunitario

Historia colectiva sobre las tablas

9:04hs
sábado 14 de octubre, 2017

‘De vecinos para vecinos’ es el leimotiv de un grupo que desde hace 12 años recrea aspectos que hacen a la identidad de la ciudad.

El Teatro Comunitario celebró doce años de vida. Es que fue en septiembre de 2005 que asomaron las escenas de aquellos “Primeros Relatos” en la Escuela de Arte.

Doce años. Tiempo en el que mucha gente acompañó el progreso del proyecto bajo la firme convicción de que el arte es ‘transformador y necesario’ para una comunidad. Y tiempo en el que el entusiasmo y los sueños mantienen la vigencia.

El grupo es ya marca registrada en la actividad teatral de la ciudad y la región. En sus bases figuran los conceptos de inclusividad e integración, con el fin de permitir el desarrollo de personas de todas las edades, de diferente extracción social, de oficios y profesiones diversas, sin distinción de condición social, religiosa, política ni sexual. La premisa es ejercitar la construcción colectiva para las puestas teatrales, que incluyen expresiones plásticas y musicales.

Este año, el grupo volvió a sorprender al público que concurrió al Desembarco Simbólico enmarcado en la Fiesta Provincial del Inmigrante con la presentación de “Cartas”; una nueva creación que se constituye algo así como un homenaje a la diversidad de historias y vivencias, de voces y culturas que se mezclaron para forjar la identidad de la ciudad.

Dicen sus miembros que la propuesta rescata ‘la palabra que viaja’, que recorre kilómetros para hacer fuertes a hombres y mujeres que con dolor y desarraigo transformaron sus vidas y las de una ciudad.

Celebrando este nuevo aniversario, el TCB también trabaja en la creación de una nueva obra que buscará que el público pueda identificarse y ser partícipe de la acción. La idea es poblar de actores, historias y música a las instalaciones de la sede que se construye en la esquina de Nueva York y Marsella.

El sueño de la casa propia

Con el apoyo de Lito Cruz, el Teatro consiguió el espacio en el que proyectar la casa propia. El actor es padrino del grupo y sabiendo que venía trabajando en el tradicional barrio que lo vio crecer, gestionó el apoyo de varios sectores que permitieron concretar la compra de un terreno en calle Nueva York y 169 y realizar una construcción base.

Así, se podrá dejar la Escuela del barrio (la 9), espacio que los cobijó y que marcó un punto de inflexión en la forma de trabajar y concretar viejos anhelos, en el que la noción de arte ‘como derecho y práctica de transformación individual y colectiva’ se hizo más potente.

Es en este barrio donde la noción de comunidad cobró más sentido. El barrio abrió las puertas al grupo y muchos niños y jóvenes de la zona se acercaron a participar. El Bar Raíces, el Club Zona, la radio La Charlatana fueron incluyéndolo en sus propuestas.

Al día de hoy, la construcción tiene forma de estructura metálica y pudo cerrarse con chapas a partir de gestiones ante la empresa Siderar. Resta aún un largo camino que recorrer, para terminar piso, aberturas, bloque sanitario, butacas, iluminación, sonido, etc.

Para lograrlo, el Teatro busca gestionar subsidios y apoyo de organismos oficiales y empresas privadas.

El nuevo espacio no sólo permitirá generar un lugar de pertenencia vinculado con la comunidad, sino también continuar desarrollando la labor desde un lugar autónomo y con la posibilidad de organizar eventos, actividades y trabajar colectivamente.

“Este espacio se convierte en una necesidad imperiosa en tanto colabora con la dinámica de trabajo y le permite al grupo potenciar su actividad y profundizar los vínculos comunitarios de construcción local”, explica ‘Lala’ D’Angelo, directora del grupo.

Orígenes del movimiento

El fenómeno del teatro comunitario nació en el barrio porteño de La Boca en el año 1983, de la mano del uruguayo Adhemar Bianchi. El segundo grupo que apareció en la escena nacional fue el Teatral Barracas, que desde el año 1996 trabaja con la comunidad en el barrio citado, dirigido por Ricardo Talento.

Ambos son considerados los fundadores de la modalidad teatral; Son quienes regaron sus saberes por la provincia, para que las expresiones se multipliquen. Hoy, existen unos cincuenta grupos que trabajan articuladamente en diversos puntos del país, nucleados en la Red Nacional de Teatro Comunitario.

El teatro comunitario es un teatro ‘de vecinos para vecinos’, conformado por actores no profesionales que se juntan con el objetivo de contar una historia a través de este arte. Se trata de un teatro inclusivo, integrador, cuyos miembros van de los 0 a los 100 años, sin distinción de condición social, religiosa, política ni sexual. El teatro comunitario trabaja con la memoria y la identidad del grupo social, en tanto propone la creación de un producto teatral elaborado a partir del aporte colectivo.

La construcción y reapropiación del espacio público es fundamental en esta práctica, ya que retoma los postulados del teatro popular y callejero de trabajar en plazas, calles, escuelas o cualquier otro espacio que sea accesible para todos: lugares habitados por la comunidad, lugares propicios para albergar mucha gente y propiciar el encuentro a través de la ceremonia teatral.

En Berisso, siempre puertas abiertas

El Teatro Comunitario de Berisso tiene abiertas sus puertas todo el año a quienes deseen sumarse. Los ensayos son lunes y viernes de 19:00 a 22:00, por el momento en la Escuela 9 (2 y 170). No hace falta tener experiencia, dado que allí se dan los entrenamientos actorales y musicales que permiten el aprendizaje de estas disciplinas artísticas, valorando el saber de los vecinos y potenciando su creatividad. Además, quienes se acerquen pueden integrarse a distintas comisiones (plástica, músicos, vestuario, maquillaje, gestión).

La gestión de recursos

El de la ‘autogestión’ es un principio fundamental de este tipo de propuesta a la hora de afrontar la compra de materiales artísticos (maquillaje, vestuario, instrumentos) o afrontar traslados.

En el caso del TCB, también se impone la necesidad de avanzar en la construcción de su sala. Por eso, se aguza el ingenio y se trata de organizar distintas actividades que permitan recaudar algunos fondos: funciones a la gorra, buffet, chancho móvil, bingo teatral, feria americana, etc.

Desde hace unos años, también se invita a ser “Vecino-Socio” a todos quienes desean y pueden colaborar con $30 por mes. Ese pequeño aporte permite proyectar el trabajo artístico, cultural y social.

En simultáneo, se invita a las empresas de la zona a tender una mano para poder avanzar en la construcción. Todo aporte, obviamente, es bienvenido y valorado.

Las vías de contacto para formular consultas referidas a funcionamiento, proyectos y necesidades del grupo son el (221) 566 1787, el Facebook ‘Teatro Comunitario de Berisso’ y el Instagram ‘teatrocomunitarioberisso’.

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