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Cine - Mariana Fojo

Frantz, ausencia y reconstrucción

13:08hs
Martes 25 de Abril, 2017
Mariana Fojo

Esta película francesa se sitúa en un pequeño pueblo de Alemania, recién finalizada la Primera Guerra Mundial. Allí Anna llora todos los días en la tumba de su prometido Frantz, muerto en combate en Francia.

Un día descubre a un joven francés, Adrien, que también le lleva flores a Frantz. Así comienza esta historia sobre los desgarros y rencores que marcaron a los sobreviviventes de esa Guerra. Anna vive con los padres del fallecido Frantz y a través de este joven parecen comenzar a reconstruir o a revivir la presencia de su ser perdido. Pero Adrien vive sumido en el dolor de la guerra y de todo lo que esa gran masacre le hizo perder, sin embargo parece encontrarse reconfortado ocupando el espacio que Frantz dejó. Claro que Alemania no es un buen lugar para un francés, y el odio se percibe a cada momento entre los habitantes de ese pequeño pueblo.

En el momento en el que parece que la armonía se restablece y que Adrien ha llegado para suceder a Frantz, algo ocurrirá que hará cambiar el curso de la historia. Una historia que ya ha sido un revés para quienes soportaron aquella Gran Guerra.

¿Cómo harán estos personajes para reconstruirse? ¿Podrán avanzar y dejar atrás el rencor? ¿Hasta dónde la Historia les permitirá un nuevo comienzo? ¿Será posible dejar que los lugares vacíos queden realmente así?

Una película delicadamente filmada, que oscila entre el blanco y negro y el color, con una sensibilidad estética muy refinada, bajo la dirección de Francois Ozon y impecables actuaciones de Paula Beer, transmitiendo sus sentimientos a flor de piel, y Pierre Nimey en un personaje que le obliga a una tensión permanentes.

 


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