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Cine - Mariana Fojo

El hijo de Jean, la sensibilidad como motor

11:44hs
jueves 25 de mayo, 2017
Mariana Fojo

El hijo de Jean no es un film de misterio, por supuesto, pero está basado en la intriga”, asegura su director Philippe Lioret, y es exactamente así. Esta película francesa es una exquisita pieza formada de sutilezas, de silencios, de miradas, y en ese clima donde la tensión siempre está presente, se va revelando la verdad.

La historia comienza cuando Mathieu (Pierre Deladonchamps), que tiene 33 años y nunca ha conocido a su padre biológico, se entera por una llamada telefónica que éste ha muerto y que le ha dejado un paquete. Mathieu, que vive en París, no se conforma con recibir el paquete, y decide ir a buscarlo, a Montreal, Canadá, para además asistir al funeral de Jean, su hasta el momento desconocido padre.

Apenas arriba a Canadá, lo recibe un amigo de su padre, Pierre (Gabriel Arcand), quien le entrega el paquete, y que se siente evidentemente incómodo con el encargo. Además, le pide por favor que no se presente al funeral revelando quién es, porque eso dañaría a la familia de Jean -esposa y dos hijos-. El legado que Mathieu recibe resulta ser un cuadro valioso, este hecho lo inquieta y a la vez lo decepciona. No comprende su significado y hasta se niega a aceptarlo. Por otra parte, enterado de que tiene dos hermanos, Mathieu siente la necesidad de conocerlos, de saber más sobre su familia… Así es que bajo la mirada vigilante de Pierre, se acerca a ellos, sin revelar su identidad.

Allí también se entera de que su padre desapareció mientras pescaba en un bote en un lago al que siempre iba con su amigo El cadáver de Jean nunca apareció, se presume que se ahogó al caer de la embarcación. Los hermanos deciden ir en persona a buscar en el lago los restos de su padre. Mathieu decidirá unirse a ellos. La búsqueda del cuerpo de Jean se convertirá para Mathieu en una experiencia reveladora. Allí y en las horas previas al funeral Mathieu podrá ir reconstruyendo su identidad a través del relato de Pierre, en tanto el acercamiento con sus hermanos no será lo que él espera.

Un relato simple, conmovedor, con la sensibilidad como motor, hacen de “El hijo de Jean” una gran película, que le valió el premio del público en la última edición de Les avant premier (semana del cine francés) realizada el mes pasado en Buenos Aires.


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