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Norberto Pietro Battista - Dirigente comunitario

El club en el Alma

21:13hs
sábado 23 de abril, 2016

En 2015, Norberto Pietro Battista cumplió 35 años de trayectoria en el mundo institucional local. Tras rememorar sus inicios en Estrella y repasar su experiencia en Almafuerte, club que preside desde 1998, el ex-capitán de la Cebra comparte su mirada sobre el papel que los clubes cumplen en comunidades como la berissense.

Norberto Pietro Battista

El 9 de julio de 1980, Norberto Pietro Battista daba en Estrella sus primeros pasos como dirigente, iniciando una fecunda carrera que hoy lo muestra al frente del Club Almafuerte. “Era jugador de fútbol de la primera de Estrella y ‘Chiche’ Vicente, quien en ese entonces era presidente del club, me pidió que le diera una mano en la Comisión Directiva. Yo hasta allí quería al club y me sentía muy bien defendiendo los colores en los torneos de la Liga, pero él me descubrió como dirigente”, rememora, convidado a revivir aquellos inicios.

Como jugador de la Cebra y después de iniciarse en la cuarta, Pietro Battista fue capitán del equipo de primera durante diez años, cosechando múltiples títulos. Las alegrías de entonces fueron muchísimas, pero tampoco olvida el dolor que debió afrontar, ya como dirigente, cuando el equipo descendió por única vez en su historia a la B de la Liga, penar que sin embargo se extendió sólo durante una temporada.

De las primeras decisiones fuertes que le tocó tomar como dirigente recuerda una que generó en su momento polémica: la de ceder el gimnasio del básquet para instalar una cancha de fútbol cinco, disciplina en boga por entonces. Para tomar esa medida, la CD de Estrella convocó a una Asamblea que aprobó la concesión del espacio por cinco años, que luego se renovaron a otros dos. “Eso nos permitió remodelar todo el gimnasio, se hicieron nuevos todos los vestuarios y el techo y además se generó un ingreso mensual por alquiler”, expone el hoy presidente de Almafuerte.

Otra apuesta fuerte de aquella gestión fue gestionar un espacio para que el club tuviera su cancha de fútbol, teniendo en cuenta que años antes se había vendido parte de la manzana que ocupara antiguamente el estadio albinegro sobre la avenida Genova.

“En la gestión del intendente Nadeff, se nos cedió el terreno donde actualmente está la cancha, sobre 8 y 169. Antes debimos deambular por distintos escenarios como la cancha de Porteño en Ensenada, Villa san Carlos y Trabajadores en Berisso”, describe Pietro Battista. “Ese terreno que era un bañado fue rellenado y trasformado en campo de juego y para poner vestuarios utilizamos un par de conteiner, que luego sacó otra gestión para poder construir los vestuarios”, completa.

Trascendiendo las fronteras de Estrella, al dirigente también integró un movimiento que culminó en los ’90 con el rejuvenecimiento en la línea de mando de la Liga, proceso que hoy recuerda con orgullo.

Mientras cumplía con los últimos dos años de gestión como presidente de Estrella, sería convocado a ‘dar una mano’ en el club de su juventud, el Centro de Fomento Vecinal y Biblioteca Popular Almafuerte, por lo que durante un par de años se desempeñó en ambas instituciones.

Esa experiencia y su condición de comerciante hicieron luego que fuera convocado para sumarse a la CD de la Cámara de Comercio e Industria, presidida por entonces por Roberto Cacciamani.

“Estrella, quedó en manos de mi reemplazante, Miguel Valente y fui a trabajar en la Comisión Directiva que presidía Cacciamani, que fue quien me convenció”, menciona.

En la CCIB empezó como vocal suplente. Dos años más tarde era designado secretario general y presidente en reemplazo de Cacciamani, ausente un tiempo a causa de una enfermedad. “No fueron tiempos fáciles”, recuerda de aquella experiencia, de la que rescata haber dejado la presidencia ‘sin deber un peso a nadie’ y sin comprometer el trabajo de su sucesor.

Mirada presente

A cargo de la presidencia desde 1998, Pietro Battista debió enfrentar en Almafuerte la dura crisis de 2001 y pensar primero en subsistir y luego en crecer. En esta segunda fase, observa, se hizo vital el acompañamiento de la tercera edad, que le dio un gran impulso a la entidad.

“Con ellos hicimos muchas obras. Primero remodelamos los baños y los salones. Luego a través de la ayuda que tramitamos ante Desarrollo Social de la Nación cambiamos todo el techo del gimnasio y luego procedimos a transformar el gimnasio en un confortable salón para 700 personas, con todas las comodidades”, refiere, llegando en su repaso hasta estos días.

“Salvo el techo del gimnasio, todo fue generado con recursos propios y eso demando un esfuerzo pero también una responsabilidad que tomamos con mucha seriedad. Nunca quise que en mi gestión se endeude el club y por suerte dimos pasos cortos pero seguros y las obras están y van a seguir”, define también.

Su mirada respecto del presente de las instituciones invita a la reflexión. Una de sus preocupaciones tiene que ver con las dificultades para que la dirigencia se renueve. “Es difícil que los jóvenes se acerquen a tomar la responsabilidad de llevar adelante una entidad”, advierte, señalando que luego de 18 años al frente de Almafuerte querría transmitir sus conocimientos a jóvenes con ganas de sucederlo.

“No es fácil estar en un club. Muchas veces hay que restar tiempo a la actividad propia, a la familia y a los amigos. Además uno debe aprender y capacitarse constantemente; yo sigo aprendiendo y además tuve la suerte de tener grandes dirigentes en mi paso por las entidades que me enseñaron mucho”, indica Pietro Battista.

En los últimos años, explica, el boom que generó la película “Luna de Avellaneda” pareció representar un incentivo para ‘salvar a los clubes de barrio’. Sin embargo, de acuerdo a su perspectiva, con el paso del tiempo, eso ‘se diluyó’, lo que finalmente derivó en enojo, cansancio o frustración entre muchas personas que comprometieron su esfuerzo para apuntalar este tipo de entidad.

Tampoco omite una referencia a la relación política – instituciones. “El poder político siempre estuvo cerca de las instituciones cuando las necesitó y después las ha dejado sola. En todo este tiempo, ningún intendente ni funcionario puso trabas a mi gestión, pero debo decir que no hubo jamás una política instrumentada para acompañar a las entidades”, opina, sin librar de la crítica a quienes en las últimas décadas condujeron a la asociación que nuclea a las entidades. “No lograron que las autoridades políticas se interesen en serio por los clubes”, consigna, poniéndose a disposición para tratar de corregir esa falencia.

“Es bueno que un intendente o un concejal ayude y se involucre, para que las entidades seamos escuchadas en otros ámbitos,  ya sean nacionales o provinciales. Ellos pueden abrir puertas que a nosotros no nos abren”, sintetiza. La ayuda, reflexiona, no tiene que ver con lo monetario, sino con acompañar el trabajo social, deportivo y cultural que los clubes realizan en beneficio de los vecinos.

Para Pietro Battista, una ‘cuenta pendiente’ de la política berissense tiene que ver con advertir que “el verdadero dirigente surge de las instituciones, donde están cercanos a la gente, administran casi la nada misma y terminan siendo eficientes”.

El sueño de la ‘escuela de dirigentes’

Pietro Battista revela que uno de sus anhelos es el de poder articular, en un futuro no muy lejano, una ‘escuela de dirigentes’, donde se puedan formar las generaciones que en el futuro tendrán la responsabilidad de conducir las entidades berissenses.

Al respecto, repara en que cuando alguien llega ‘de chico o joven’ a un club, éste pasa a ser de alguna manera ‘su segunda casa’. “Eso hace que se enamore de los colores, de la historia y de la idiosincrasia de su entidad. Además ese amor va a darle al futuro dirigente la fuerza necesaria para conducir correctamente los destinos de la entidad en el día de mañana”, reflexiona.

Haciendo referencia al punto opuesto del camino, se refiere a los dirigentes que peinan canas luego de haber dedicado prácticamente la vida entera a una entidad. “Habiendo entregado años de sacrificio y esfuerzo, tal vez en algunos casos merecerían ser reconocidos incluso monetariamente a través de una pensión graciable, o algún tipo de subsidio”, expone.


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