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Homenaje a Pestalozzi y Grierson a 500 años de la Reforma Protestante

12:02hs
jueves 7 de diciembre, 2017

La Iglesia Pueblo Nuevo y la Cátedra Libre “Reforma y Sociedad” de la UNLP recordaron a dos importantes educadores que dan nombre a instituciones berissenses.

En el marco de la conmemoración de los 500 años de la Reforma Protestante, la Iglesia bautista Pueblo Nuevo y la Cátedra Libre “Reforma y Sociedad” de la Universidad Nacional de La Plata, llevaron a cabo el martes de la semana pasada el descubrimiento de placas con las que se recuerda a dos figuras de Cecilia Grierson y Juan Enrique Pestalozzi, educadores que dan nombre a sendas instituciones berissenses.

Por la mañana, la actividad tuvo lugar en la guardería y Jardín de Infantes “Cecilia Grierson”, ubicada en el Barrio Obrero. Allí, integrando la comitiva recibida por la comunidad educativa, la Dra. Susana Quaini, directora de la citada Cátedra, resalto la figura de la Dra. Grierson, quien fuera profesora, filántropa y la primera médica de nacionalidad argentina. Por su parte, la Iglesia, a través de la pastora Elisabet de Prokopchuk, homenajeó a la docente Nelva Grillo de vasta trayectoria pedagógica y co-fundadora de tres jardines de infantes en la ciudad. La placa para recordar a Grierson en el marco de los 500 años de la Reforma fue descubierta justamente por Grillo, ex-directora del establecimiento, junto a la actual responsable de la guardería, Elba Figueroa.

Por la tarde, la jornada de homenaje continuó en la Biblioteca Juan Enrique Pestalozzi del Club Estrella, donde se descubrió una placa para honrar al reformador de la educación en Suiza. Aquí, a la Dra. Quaini y la pastora Elisabet de Prokopchuk se sumaron el Lic. Fabián Velutti y Carlos Zorzoli junto a un grupo de jóvenes de la iglesia Pueblo Nuevo, siendo recibidos por el presidente de Estrella, Carlos Crisci, quien se sumó al descubrimiento de la placa junto a la Dra. Quaini.

Antes, el Lic. Velluti se dirigió a los presentes para referirse a la importancia de la Reforma y a la figura de Pestalozzi.

“Hoy vamos a descubrir una placa  en esta biblioteca del club Estrella de Berisso, que lleva el nombre de Pestalozzi, y lo hacemos en coincidencia con los 500 años de la Reforma Protestante que se dio el 31 de octubre de 1517, cuando Martín Lutero clavó en la puerta de la Iglesia del Castillo de Wittemberg sus 95 tesis cuestionando y denunciando las falencias que había advertido en la institución eclesiástica,  como venta de indulgencias y otras irregularidades”, pronunció el representante de Pueblo Nuevo.

Del mismo modo, subrayó que la Reforma ‘fue una verdadera revolución’, al generar cambios políticos, sociales y fundamentalmente  educativos, para acercar la Biblia a personas que antes no podían acceder a la lectura.

“Lutero quiso que todo el pueblo pueda tener acceso a saber leer y escribir y por eso fue impulsor de la educación estatal y obligatoria”, señaló, marcando que como consecuencia de ello, en poco tiempo en los países nórdicos se consiguió reducir progresivamente el analfabetismo, haciendo foco sobre todo en niños y mujeres.

Tras advertir que muchos científicos fueron protestantes, Velluti recordó que en el caso de Pestalozzi, primero quiso ser clérigo, pero luego se entregó a su verdadera vocación, la de dedicarse a la enseñanza, para promover un profundo cambio social.

“Pestalozzi fue una base fundamental en las escuelas normales de la Argentina, de donde salieron muy buenos maestros, jóvenes de 17 años que no solo enseñaban en la zona, en el caso de nuestra región, sino que iban a lugares más difíciles y pobres como el sur del conurbano”, evocó también el licenciado.

Para aportar otros datos del legado, señaló que Pestalozzi le dio importancia al conocimiento a través de la experiencia, al aprendizaje de oficios y a la educación física, es decir a una educación integral ‘de cuerpo y mente’. Además, pronunció su frase de cabecera, la que dice que “el maestro tiene que aprender a enseñar y aprendiendo a enseñar, enseña a aprender”.

Algunos datos biográficos

Cecilia Grierson nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859 y murió el 10 de abril de 1934. Fue hija de una familia de inmigrantes escoceses y la mayor de seis hermanos y pasó su infancia en los campos de su familia en Uruguay. De adolescente tuvo que ejercer de maestra primaria para ayudar a su familia; posteriormente logró el título habilitante de esa profesión. Luego, la enfermedad y deceso de una amiga le despertaron la vocación de ser médica. Consiguió recibirse y ejercer la profesión a pesar de ser mujer, un impedimento casi insalvable en ese entonces. Se desempeñó como obstetra y kinesióloga, especialidades en las que construyó una extensa trayectoria y llegó a publicar libros específicos sobre el tema. No logró, en cambio, trabajar como cirujana, a pesar de ser la primera mujer que obtuvo el título habilitante. Nunca abandonó su tarea docente. Creó escuelas y otros tipos de establecimientos educativos con actividades distintas a la medicina y fue pionera en el tratamiento de niños con discapacidades y otros problemas. Además, luchó intensamente por el reconocimiento de los derechos de la mujer. Participó en congresos internacionales y elaboró un estudio sobre el Código Civil de su país natal vigente en el momento, gracias al cual se aprobó un importante cambio en la ley, que incluyó importantes derechos para la mujer casada. Escribió numerosos libros y otras publicaciones sobre medicina, educación y temáticas diversas.

Johann Heinrich Pestalozzi nació el 12 de enero de 1746 en Zurich, Suiza. Su padre fue un cirujano y oftalmólogo que murió a los 33 años, cuando Pestalozzi, el segundo de tres hijos, tenía 6 años de edad. Pertenecía a una familia que había huido de los alrededores de Locarno por su fe protestante. Cursó estudios en la universidad de la ciudad en 1775. Influenciado por los trabajos del filósofo francés Jean-Jacques Rousseau abrió una escuela para niños pobres cerca de Zurich, a los cinco años deja el proyecto por falta de fondos. Fue autor de dos libros: “Las horas de la tarde de un ermitaño” (1781), con observaciones aforísticas sobre educación y “Leonardo y Gertrudis” (4 volúmenes, 1781-1785), novela didáctica donde expone teorías sobre la reforma social a través de la educación.

En el año 1798 abrió una escuela para huérfanos en Stans, cerrada pocos meses después. En 1799 volvió a abrir otra en Burgdorf que trasladó en 1805 a Yverdon. La escuela estaba dedicada a niños de toda Europa y durante 20 años fue una muestra de su sistema, en el que el niño aprende a través de la práctica y la observación. Sus sistemas e ideas ejercieron gran influencia en los sistemas de la escuela elemental del mundo occidental. Entre sus últimos escritos están el tratado educativo “Cómo enseña Gertrudis a sus hijos” (1801) y la obra autobiográfica “La canción de Swan” (1826). Falleció en Brugg el 17 de febrero de 1827.

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