POLÍTICA

Caso Barragán: La incierta frontera entre la conspiración y la insanía

8:11hs
jueves 11 de enero, 2018

Momentos de tensión se vivieron el último viernes a la noche en una vivienda ubicada en 23 entre 163 y 164. Allí se refugió el concejal del Frente Renovador, Maximiliano Barragán, ante el pedido de un juez para que se haga efectivo su traslado a una clínica psiquiátrica de la ciudad de La Plata.

La disposición estuvo enmarcada en la denuncia por ‘insanía’ realizada por la pareja y el padre del edil y fue adoptada por el titular del Juzgado Nº5 de La Plata, Hugo Rondina, quien pidió la internación para llevar adelante una evaluación psicológica.

Desde la ventana de la vivienda, Barragán planteó las ‘presiones’ que vivió en los últimos días. “Resisto hasta lo que más puedo. Sostuve que no voy a renunciar, pero esta situación no la puedo resistir más”, pronunció luego dirigiéndose a personal policial, familiares y allegados que se encontraban abajo, en la vereda.

Contexto

A lo largo de la semana pasada, el concejal había expuesto a través de su cuenta de Facebook haber recibido amenazas y presiones para dar quórum y habilitar el tratamiento en el Concejo de proyectos económicos como el de la adhesión al pacto fiscal y el de la declaración de la Emergencia Económica en el distrito. También había deslizado la posibilidad de renunciar a su banca, hecho que finalmente no se concretó.

El jueves a la mañana, sumó otra denuncia, esta vez planteando que la puerta de su casa, ubicada a pocos metros de la Plaza Almafuerte, había sufrido daños.

Conforme a su relato, había salido temprano con la intención de ampliar sus denuncias ante autoridades de la Comisaría Primera y hacia las 7:00 su hijo le comunicó que al pasar por la casa, vio la puerta abierta. “Habían reventado la puerta. Revisamos el interior y no falta nada. Fue una forma de amedrentar, de darme a entender que me calle. Hace tiempo que vengo sufriendo estas amenazas”, consignó en ese momento, manifestando la intención de pedir registro de las cámaras de seguridad de la esquina de 158.

La custodia policial, explicó, se había retirado cuando tras su última intervención en el Concejo, la situación pareció distenderse. “Volví a pedir custodia hace dos días cuando sentí miedo y volví a pedir seguridad de manera permanente. Volví ese día a la una de la madrugada y no había ni policía ni seguridad. Intenté comunicarme con Velázquez pero nunca me contestó ni él, ni el Secretario de Gobierno, ni el Intendente ni la Presidenta del Concejo Deliberante”, se quejó, antes de mencionar que finalmente pudo establecer contacto con Ana Lara, quien sólo le dio garantías ‘de palabra’.

También exponía por esas horas que la justicia ya estaba al tanto del contenido de su exposición, aunque indicaba que no podía darlo a conocer aseverando que el caso se encontraba bajo ‘secreto de sumario’. Adelantaba, sí, que contaba con registros de llamadas de funcionarios provinciales y nacionales y con un audio que avalaba sus dichos. Describía también que había recibido ofrecimientos para ocupar cargos públicos (de dar quórum) y añadía -aunque en ese momento sin revelar de dónde había provenido- que una de las extrañas amenazas recibidas era la de ‘poner testigos para hacerlo pasar por insano’ e ‘internarlo en un neuropsiquiátrico’.

En una conferencia de prensa que convocó para horas cercanas al mediodía del mismo jueves, también ratificó que no renunciaría a su banca y que sostendría su decisión de no sentarse a sesionar cuando el miércoles 10 tuviera lugar el quinto llamado a tratar los expedientes mencionados.

Nadie sin nombrar

Pero fue sin dudas la noche del viernes la que más tensión generó en torno al caso. En el escenario antes descripto y siempre desde la ventana del departamento ubicado en el primer piso, Barragán enlistó a numerosos dirigentes de los más diversos sectores políticos, a los que acusó de operar de distinta forma para obligarlo a dar quórum, o de estar confabulados para que los expedientes en discusión se aprobaran. Así, pronunció nombres como los del secretario de Promoción Social Manuel Simonetti y su asistente Marcelo Lamonega, el intendente Jorge Nedela, los concejales Carlos Festa y Ana Lara y el director comunal Hugo Dagorret; los de Ángel Celi, Silvia Chazarreta, Sebastián Galmarini y el senador Fernando Carballo del Frente 1País, los del concejal Jorge Pagano y los dirigentes del gremio municipal Alfredo Dulke, Marcelo Peroni y Claudio Hiser y hasta los de los referentes de Unidad Ciudadana Fabián Cagliardi y Sebastián Mincarelli.

Del supuesto complot, advirtió, también habrían participado ‘cooptados’ miembros de su familia y de su círculo más estrecho de allegados.

“Compraron a mi mujer, mi padre, mi hermana y mi madre”, se quejó, antes de aceptar someterse a estudios, siendo escoltado por la fuerza pública a la clínica en la que en los últimos días fue sometido a una evaluación psiquiátrica, cuyos resultados hasta ayer miércoles no habían sido informados por su entorno familiar.


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