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Quirófano de los milagros

10:13hs
sábado 18 de mayo, 2019

Vecina de Villa Zula desde hace casi setenta años, Raquel Rabbio fue hace unos días la primera paciente en recibir un doble trasplante renal en un hospital público argentino.

Raquel Rabbio tiene 69 años y desde que nació es vecina de Villa Zula. En noviembre de 2017, tras una serie de chequeos médicos, le informaron que sus riñones no funcionaban y que debía someterse a un doble trasplante, operación de la que no se registraban antecedentes en hospitales públicos del país. Días después de la exitosa operación, practicada por un equipo de profesionales del Hospital San Martín de La Plata el pasado 1º de mayo, la encantadora mujer comparte algunas de las sensaciones que experimentó en los últimos años y sobre todo en las últimas semanas.

¿Cómo fue el tan esperado día de la operación?

Fue el 1º de mayo, Día del Trabajador. El día anterior a la operación había paro. Todos los profesionales pusieron el hombro y su amor; recuerdo a los médicos haciendo de camilleros. También recuerdo que no tuve miedo, nunca lo tuve. Por momentos pensaba que estaba en una película,  pero no sabía si era la protagonista o si la estaba mirando.

¿Y cómo vivís las primeras semanas post-cirugía?

Las vivo feliz, contenta y agradecida. Siento que es un milagro de Dios, de la ciencia y de los médicos. Tengo 4 riñones en mi cuerpo, los dos míos que no funcionan y los que me trasplantaron, que también son míos (risas).

¿Cuáles son los cuidados que debés tener luego de la operación?

Estos días tengo que extremar los cuidados de higiene, por lo que no puedo recibir muchas visitas en casa. Además, todos los días tengo controles y me suministran un suero con antibióticos, pero poco a poco voy recuperando mi vida y mis proyectos.

Contanos sobre esos proyectos…

Antes de que me descubrieran esta insuficiencia renal y antes de comenzar con el tratamiento de diálisis tres veces por semana, tenía una vida muy activa. Formo parte de un grupo de Abuelas Lee Cuentos, con el que asisto a las escuelas para compartir un momento de lectura con chicos, y también mantengo el contacto con un grupo de maestras con el que egresé de la Enseñanza Media N°1.

¿Recordás cómo fueron esos días en que te enteraste de la grave situación de salud que enfrentabas?

Fue en 2017. Yo había empezado a tener episodios de descomposturas frecuentes y en los controles comenzaban a aparecer indicadores de que algo no estaba funcionando bien. Luego de una biopsia pudieron confirmar que eran mis riñones, los dos. No tomé conciencia enseguida de la gravedad, sino que la fui tomando con el paso de los días a medida que me realizaba la diálisis.

¿Y cómo viviste la espera de tus nuevos riñones? ¿Y cómo la vivió tu familia?

Con sesiones de diálisis tres veces por semana, durante 4 horas. El trabajo de los riñones es muy silencioso y cuando dejan de funcionar el cuerpo no filtra las impurezas del organismo y se intoxica. Duró 1 año y tres meses y si bien yo sólo pensaba y deseaba salir de la diálisis sabía que era lo que me salvaba la vida. Durante ese tiempo estuve inscripta en la lista de CUCAIBA a la espera de los riñones.

¿A quién te gustaría agradecer?

Le agradezco a Dios y a los médicos del Hospital, porque pese a las carencias que tienen, trabajan todos por amor y por su vocación de salvar vidas. También  a la familia donante, que en medio del dolor por la pérdida de un ser querido tuvo ese acto de amor inmenso.  A mi familia, que hizo sacrificios a la par mía. A mi marido y mis dos hijas que son de fierro, y a mis nietos que son la luz de mis ojos. No quiero dejar de agradecer a todas las personas que conozco y a las que no, por las fuerzas que me hicieron llegar a través de distintas vías. Hoy puedo recuperar mi vida.

 

Orgullo

La operación que salvó la vida de Raquel Robbio fue la primera de estas características que tuvo lugar en un hospital público argentino.

“Frente a un trasplante de estas características en pacientes de la edad de Raquel se requiere el doble de recursos y el doble de equipo, porque existe más riesgo y los tiempos de cirugía y recuperación son mayores”, explicó en declaraciones a los medios el jefe del Servicio de Trasplante Renal del Hospital San Martín de La Plata, Fabián Taylor.

Para que la operación pudiera concretarse, observó, también fue vital el protocolo del INCUCAI que rige desde el 2010. “Las chances de trasplantar a pacientes de la edad de Raquel que entraban a diálisis eran casi nulas, pero a partir de esta decisión se agilizó mucho el proceso de donación en pacientes de esta edad”, expuso al respecto.


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