DEPORTES

Un éxito austero, medido y generoso

10:22hs
martes 23 de julio, 2019

Por Gustavo Walter Rodríguez (*)

Cuando nos referimos a un éxito y en particular en el plano futbolístico parece que lo corriente es hablar de los adjetivos antagónicos a los de este título. Generalmente se aproxima a lo desmesurado, a lo ilimitado y a lo parcial, sobre todo en lo que concierne a la modalidad de festejos del logro alcanzado. En este escrito voy a particularizar una excepción a esta regla, algo sucedido hace una década: se trata de la consagración de Estudiantes de La Plata como campeón de la Copa Libertadores de América. Pasado ese tiempo es que puedo dar lugar a la reflexión y decir que este hecho fue más que una mera gesta deportiva. Y este alcance, carácter y significado, sólo lo pueden otorgar aquellos que la protagonizaron y especialmente quienes fueron sus referentes, quienes ejercieron una docencia en sentido amplio y en este caso, siendo transmisores de valores positivos.

Esta realización que en lo expuesto anteriormente se explica por la voluntad y el esfuerzo de un plantel, su cuerpo técnico y la dirigencia de un club que consigue el ansiado triunfo deportivo. También precisa entenderse en el devenir de una larga y rica historia de un club como Estudiantes, protagonizada también por el trabajo de otros seres humanos en el pasado que la continuidad de su tarea permite los beneficios del presente. En síntesis en una Institución como esta, nadie parte de cero dado que hay cimientos y un recorrido con obstáculos y logros ya transitados por otros. No siempre se ha logrado ganar, no siempre se fue campeón. Pero hay una tradición histórica que ha dejado una enseñanza y un legado, que otros han podido plasmar. Como no podríamos dejar de reconocer, por citar algunos pocos nombres de los que han aportado, en ese sentido en el campo de juego en los años 20 al Toro Calandra,  en el inicio del profesionalismo a  la delantera de los profesores, en los años 40 y 50 a Infante, a Pellegrina, a  Ogando, a Garcerón, a Negri, a Antonio. Por citar sólo a unos pocos. En el ámbito dirigencial  a los fundadores del club, en los años 40 y 50 Pedro Osacar y en los 60 como no recordar a Mariano Mangano con la magnífica realización del Country. Que el accionar de estos y otros muchísimos hombres con triunfos y fracasos relativos, fue el piso desde donde se conquistó la primera etapa de gloria continental e intercontinental, a partir de la consagración de los dirigidos en 1968 por Osvaldo Zubeldía en Manchester. Y es de ese plantel de hombres esforzados que va a surgir un futuro técnico exitoso como Carlos Bilardo, quien va a dar continuidad a esa historia, a esas enseñanzas a ese legado estudiantil y conseguirá los campeonatos de comienzos de la década de 1980. Ese técnico, que junto a un gran presidente, por aquellos años  Raúl Correbo, viajaron a Inglaterra a comprar el pase de un jugador número 10 que se destacaba: Alejandro Sabela, quien será protagonista de la Efemérides de hace 10 años.  Se conseguirán triunfos superando dificultades. Con mucho merito porque en el fútbol como en la vida, no está garantizado ganar ni el éxito, sino… ¿qué valor tendría esto! No es seguro porque el rival también juega. El esfuerzo y la voluntad son condición necesaria pero no suficiente por más que le pese a un hincha demasiado exitoso. Seria también fácil pensar que un jugador de Estudiantes entrara al estadio y se le infundiera  desde el  aire una  energía mística ganadora, esto sería tan lindo como falso. No es así… Tendrá que salir a la cancha un hombre con una historia institucional atrás, con su voluntad, poniendo su esfuerzo, con sus defectos y virtudes lo que enaltecerá mucho más sus logros compartidos con sus compañeros, quienes son seres semejantes.

Volviendo a julio de 2009 en vísperas del partido final de la copa Libertadores, los argentinos y particularmente los platenses nos encontrábamos preocupados sobre la proliferación de la gripe A. En el ámbito público se habían tomado medidas para evitar posibles contagios de una enfermedad que en algunos casos había producido muertes. Tales decisiones estatales habían sido por ejemplo el adelanto del receso invernal escolar, la suspensión de espectáculos públicos, la extensión de licencias de empleados estatales, muy especialmente mujeres embarazadas, etc. Todas iniciativas que llevaban a las personas al aislamiento intramuros hogareño. En ese clima y contexto vamos a ver por televisión la final que se disputaría el 15 de julio entre Estudiantes y Cruzeiro en  Brasil. Sólo escaparían de estas circunstancias aquellos pinchas que habían viajado a presenciar in situ el evento. Esa noche con ese ánimo solitario me puse a observar las alternativas de la gran final. El partido recuerdo tuvo un trámite emotivo y apasionante.  El final, el ansiado el triunfo de Estudiantes claro y  justo. Mi festejo íntimo pero auténtico apenas levantó la voz cuando tocó el pitazo final y digo levantándome del sillón: ¡Somos campeones!: Poco expresivo, digno de un pecho frío confeso como yo que se condice con el clima invernal y con el enclaustramiento forzado. Total, el calor, la pasión, la garra y el esfuerzo lo pusieron los que la que lo tenían que poner, los jugadores. Está claro: “los de afuera son de palo” y si no pregúntele a los hinchas del Cruzeiro, inmensa mayoría en el estadio quienes al término del partido aplaudieron a los jugadores de Estudiantes.

Yal otro día sigo mirando por TV la llegada del plantel al país y la caravana fervorosa que los acompaña en su regreso a la ciudad. Y lo más significativo, lo que le da el toque distintivo a la gesta deportiva como ya lo afirmé, la imagen de los referentes del plantel en los balcones de la Municipalidad de La Plata. Uno, el capitán Juan Sebastián Verón como para no creer en la continuidad  del legado histórico en Estudiantes (hijo de otro campeón). Es un símbolo de la generosidad en su vuelta a su identidad porque cuando tomó la decisión de volver no tenía garantías de resultados y en el presente continúa la historia presidiendo los destinos del club. Y al lado suyo el otro gran referente que es el director técnico Alejandro Sabella, quien en ese sitial publico tan significativo se prepara para pronunciar un discurso y va a hacer docencia con el mismo y lo hace transmitiendo que ese titulo es grande, es generoso no es exclusivo de una parcialidad, no es para una tribuna, se lo dedica a la ciudad toda, no excluye, hace un uso correcto y medido de ese espacio público de todos.  Es reflexivo, no le quiere enrostrar a simpatizantes adversarios el triunfo Estudiantil. No hay ningún atisbo de prepotencia, que es hija de la impotencia, eso está lejos del logro de sus dirigidos. Y en el centro político de una ciudad que fue fundada como símbolo de la unidad nacional, el  técnico se permite citar a dos personajes de la historia política argentina: “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino” (Juan Perón) y “Un adversario despide a un amigo” (Ricardo Balbín).  Eligio a esos dos lideres que en un tiempo enfrentados decidieron al final de sus vidas abrazarse como símbolo de unión  para los argentinos. El mensaje de Sabella es claro, en esa hora de triunfo de grandeza disolver los antagonismos y en los términos de hoy diríamos grietas futbolísticas y extra futbolísticas.  El balcón no mareó al DT; tampoco el triunfo: Es austero, medido y generoso.

¡Así dan ganas de seguir festejando!

(*) El autor es historiador y autor de los libros “Estudiantes y la Razón de mi Vida. Fútbol y Política en La Plata” y “El Dictador contra Estudiantes de La Plata. Cómo ser campeón en los tiempos de Onganía”.


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