Ayuda sin ‘punteros’

Una ‘rusa’ que habla lenguaje solidario

9:30hs
domingo 23 de febrero, 2020

Conformada en la zona de Olmos, la ONG Rusa Solidaridad se expande y ya encara acciones en barrios necesitados de Berisso, junto a colaboradores locales.

“Nací para esto, para ayudar al otro”, sostiene la ‘Rusa’ Sivetti. No mucha gente conoce su nombre de pila, pero su apodo es el sello de una ONG que se trazó la misión de llegar con ayuda a barrios postergados, a los que -según coinciden sus miembros- ‘la política’ sólo llega ‘en época de elecciones’.

La ONG “Rusa Solidaridad” se forjó hace alrededor de tres años en la zona de Olmos, en la que habita su impulsora. “Empezamos con un grupo de gente genuina y hoy la ONG ya es una bandera social”, consigna Sivetti. “Nos llaman y estamos”, asegura, mencionando que para responder a las diferentes necesidades que van surgiendo se organizan eventos solidarios y se apela a la colaboración de vecinos y organizaciones dispuestos a ayudar. Para hacerlo, simplemente pueden buscar el nombre de la ONG en redes sociales.

“Vamos a los barrios a los que el político entra solamente cuando hay elecciones. En Olmos empecé porque vino un hombre a pedir con dos nenes descalzos. Cayó en la casa justa. Ahí armé un grupo y me encontré con 130 nenes que viven en casillas, un lugar en donde toman agua de la zanja. Luego fuimos también a una zona de Los Hornos inundada, olvidada y en riesgo”, repasa observando que la asistencia que se ofrece tiene que ver con varios aspectos que van desde la entrega de alimentos, vestimenta o calzado, hasta la orientación respecto de algún trámite.

En los últimos días, aquel impulso que cobró fuerza en la periferia platense, también hizo pie en Berisso. En visita a la redacción del Semanario junto a su colaboradora Graciela Capris y a Maximiliano Gallosi, Javier Otálora y Silvia Rodríguez, colaboradores locales de la ONG, la ‘Rusa’ anticipa que ya se trabaja en acciones para colaborar con la población de barrios como Santa Cruz y Villa Roca.

Entre los proyectos a corto plazo figura el de organizar para marzo una maratón, pidiendo que quienes se inscriban, en lugar de pagar la inscripción colaboren con útiles o alimentos no perecederos. Si bien aún se trata de un boceto, la idea es que la actividad se desarrolle sobre el Terraplén y que abarque una distancia de ocho kilómetros, con una correcaminata de 3 para quienes quieran participar sin exigir demasiado el físico.

A las visitas a los barrios que comenzaron en las últimas semanas se agregarán acciones preventivas en diferentes campos, como el de las adicciones. Una integrante local del grupo, justamente operadora de adicciones, advierte que el tema requiere de especial atención. “Está a la vista que los chicos están expuestos al consumo desde muy chicos. Si no generamos conciencia y brindamos ayuda, va a ser muy difícil avanzar en soluciones para problemas familiares u otros como la falta de trabajo”, reflexiona.

En borrador también figura la idea de organizar charlas para mujeres y hasta un ‘café literario’. “El espacio en el que funcionamos es el de nuestras casas, son nuestros ‘bunkers’. Ahí clasificamos ropa o donaciones de muebles, pero apuntamos a brindar las charlas no en los propios barrios, sino en sedes de algunas instituciones”, indica Sivetti.

Los colaboradores en Berisso, exponen que el objetivo para que la ayuda se más efectiva a nivel distrital es trabajar ‘en dos frentes’. “En los barrios suele haber referentes que son punteros encubiertos, por eso buscamos hablar directamente con los vecinos y a partir de eso generar proyectos. Eso va por un lado. A la vez buscamos establecer contacto con concejales, funcionarios y empresas, para ver qué pueden aportar y así brindar contención a quienes no la tienen”, indica Gallosi.

Modelo y ex-peluquera, la ‘Rusa’ remarca que la ONG procura no manejar dinero. La colaboración es vía entrega de elementos o la organización de diferentes actividades. Incluso tratando de acompañar a quienes lo necesitan en la búsqueda de algún empleo.

“No es que la gente no quiere trabajar. No la estamos insertando en el sistema. Me parece bien que ANSES otorgue beneficios, pero dale a la gente trabajo, porque sino ahí se forma la grieta. No está bueno ir a darle de comer a alguien que te dice quiero ir a trabajar”, describe.

En su propio cuaderno, anota incluso los nombres de personas que se ofrecen para cortes de pasto o trabajos de pintura. No es una ‘bolsa de trabajo’, pero es al menos un gesto de preocupación por los que menos tienen. “Si me entero que alguien necesita una persona para determinada tarea, voy y busco ahí”, comenta.

Las postales de postergación que ve a diario, menciona finalmente, son duras. “Llegamos a un barrio a las ocho de la mañana y salen los chicos, yo les digo bichitos de luz, a pedirte pan. No te están pidiendo un caramelo, simplemente pan. Ahí alguna vez me quiebro”, reconoce, aunque afirma que después de tanto tiempo de estar en contacto con este tipo de situaciones, consiguió desarrollar una especie de ‘coraza’ que le resulta muy útil para no flaquear.


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