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Trabajadores gobernados por la incertidumbre

1º de Mayo en un mundo en estado de coma

11:07hs
domingo 3 de mayo, 2020

El Día del Trabajador se conmemoró en medio de una crisis sanitaria que ya se cobró más de 200 mil vidas en todo el mundo. Incertidumbre en una multitud de rubros.

A la pérdida de vidas y al colapso de muchos sistemas de salud,  gobiernos de todo el mundo debieron sumar una preocupación más: las devastadoras consecuencias que la expansión del Coronavirus está trayendo sobre sus economías.

En Argentina en particular, el panorama es aún más grave si se tienen en cuenta los problemas preexistentes al virus, como los altos porcentajes de desempleo y trabajo informal, y los índices de inflación.

En circunstancias habituales estos últimos puntos hubiesen sido, sin dudas, los abordados en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador. Sin embargo, este contexto inédito presenta además de las mencionadas preocupaciones comunes, muchas problemáticas particulares asociadas directamente con la pandemia.

“La Refinería está parada en un 90%”

Entre las actividades más golpeadas por la crisis que genera la expansión del coronavirus figura la petrolera. A la caída de la demanda y del precio del barril se sumó en las últimas semanas una nueva preocupación: si se continúa con los niveles de producción habituales ¿Dónde se almacenará el petróleo?

“Estamos preocupados y ocupados porque nuestra actividad ha caído en el mundo de una manera impresionante. La Refinería está parada casi en un 90% y los tanques y las estaciones de servicio están llenos”, expuso el secretario general de SUPeH Filial Ensenada, Ramón Garaza.

Si bien por el momento los más de 3.500 trabajadores vinculados a este sector se encuentran cobrando sus salarios completos y en forma, el dirigente no descartó la posibilidad de que esta situación cambie en el corto plazo.

“El problema lo vamos a empezar a tener ahora porque YPF está planteando que aquellos que trabajen continúen percibiendo el total de su salario, pero quienes no lo estén haciendo podrían sufrir reducciones que giran en torno al 40 %”, advirtió.

“Siempre decimos que el Día del Trabajador es una jornada de lucha que nos tiene que encontrar unidos, pero en esta oportunidad los dirigentes debemos demostrar además responsabilidad y solidaridad”, reflexionó, agregando que hace unos meses la preocupación era la inflación y la paritaria, y hoy tiene que ser la preservación de los puestos de trabajo.

En la primera línea de combate contra la enfermedad

El berissense Juan Murgia, integrante de la mesa directiva de ATE a nivel provincial se refirió a la situación que atraviesan particularmente los trabajadores de la Salud en esta pandemia, poniendo de relieve que ‘se encuentran en la primera línea del combate con la enfermedad y ponen su cuerpo en función de las necesidades de salud del pueblo’.

“Los que luchamos por la salud pública y veíamos como durante el gobierno anterior los trabajadores eran descalificados, sentimos que hoy hay una reivindicación social de su roles, que tiene que estar acompañado de salarios y condiciones de trabajo dignos”, comentó.

En este sentido, destacó la importancia de que el gobierno nacional defina como prioridad el cuidado de la salud y opinó que ‘hubiera sido distinto con un gobierno neoliberal que no tenía Ministerio y que intentaba privatizar el sistema de salud público’.

Con respecto a los reclamos que desde hace años viene haciendo oír el sector, aseguró que “la discusión por aumento salarial, pase a planta, reapertura de paritarias y el fin de la precarización no pasaron a segundo plano, pero hay una realidad que exige definiciones concretas”.

Por último, el dirigente hizo referencia al acuerdo que llevó adelante la CGT con la UIA sobre la suspensión de trabajadores y rebaja de salarios, y manifestó su repudio por considerar que “aprovechan la crisis para precarizar aún más la vida de los trabajadores y trabajadoras”.

El Astillero al servicio de la emergencia sanitaria

Para el Día del Trabajador del año anterior, las preocupaciones de los trabajadores del Astillero Río Santiago giraban en torno a la necesidad de conservar todos los puestos del trabajo y a bregar por la reactivación definitiva.

En esta oportunidad, el secretario general de ATE Ensenada, Francisco Banegas, aseguró que la empresa ‘se encuentra salvada y está al servicio de la emergencia sanitaria’.

Con la totalidad de los salarios garantizados, el Astillero funciona actualmente con guardias permanentes y con grupos de trabajadores que realizan distintas tareas relacionadas con la pandemia.

“Trabajamos en reformas dentro de un sector del Hospital Rossi, para que tenga mayor amplitud y un mejor servicio de atención. Lo mismo hicimos en el Hospital San Martín ampliando la sala de cirugía”, comentó Banegas, agregando que próximamente realizarán trabajos similares en otros hospitales de la provincia.

A estas tareas, suman también la reparación de camas luego de la firma de un convenio con las autoridades del PAMI. “Estamos colaborando con el gobierno de la Provincia como nosotros lo sabemos hacer, tal como pasó también durante la Gripe A”, recordó.

Por último, aseguró mientras se cumple con las tareas esenciales se procurará ir incorporando de a poco otras labores. En tal sentido, el ARS se encuentra a la espera de contenedores para readecuarlos y ponerlos a disposición de distintos ministerios.

Por una apertura gradual del comercio

Directivos de la Cámara de Comercio e Industria local indican que este año el Día del Trabajador encuentra al sector en una situación de incertidumbre total por el avance del Coronavirus y la disposición del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

“Es una situación muy difícil porque el 90 % de los comercios en la ciudad se encuentran cerrados, siendo la excepción algunas ferreterías, almacenes de barrio y casas de comida”, expuso Alejandro Pérez Orbanich, presidente de la entidad.

En la búsqueda de paliar esta crisis que afecta el bolsillo de comerciantes y empleados de comercio, el contador puntualizó que la institución espera celebrar en breve una nueva reunión con el intendente Cagliardi para plantear la posible apertura limitada de comercios en la ciudad.

“En función de los tres casos de coronavirus que registra la ciudad, nos parece necesario pedir que de a poco comiencen a levantarse las persianas de algunos comercios”, sostuvo el dirigente, agregando que entiende que la decisión del Intendente está condicionada por lo que dispongan también los niveles de gobierno nacional y provincial.

Sobre el caso específico de los bares, actividad que creció en la ciudad en los últimos años, Perez Orbanich señaló que se encuentran elaborando distintas propuestas dado que dos de estos ya tuvieron que cerrar y los demás no podrán sostener mucho tiempo más sus gastos sin facturar.

Cabe recordar que para hacer frente a esta situación, y en articulación con el Municipio, desde hace un tiempo se puso en marcha el programa “Berisso compra en casa”, al que se encuentran adheridos numerosos comerciantes locales.

“La iniciativa tiene su impulso pero no alcanza, porque si bien hubo comerciantes que pudieron adaptarse a las tecnologías y a la venta online, otros no lo lograron aún”, afirmó Pérez, agregando que además la ciudad de Berisso tiene una estructura comercial que se basa en la compra de manera presencial.

Con el servicio de ‘delivery’ no alcanza

La situación que atraviesan los restaurantes y cafés es similar a la de los bares y cervecerías. Si  bien muchos locales logran sobrellevar la crisis apelando al servicio de delivery, las ganancias que producen no bastan para cubrir los gastos.

La semana pasada, responsables de algunos locales de este tipo compartieron su preocupación por la crisis actual y la baja de sus actividades. En el caso de la pizzería ubicada en Montevideo entre 12 y 13, su titular expuso que si bien siguen trabajando con delivery “es muy poca la gente que llama para realizar pedidos porque la gran mayoría se encuentra cocinando en sus casas.

Otra de las circunstancias que complica al sector, agregaba, es el aumento en el precio de insumos y productos alimenticios. “Aumentaron todos los precios. Un maple de huevos estaba 150 pesos y hoy lo pagamos 280 pesos. Están caros los insumos y se nos hace difícil con la competencia que hay. Estamos tratando de zafar”, señalaba.

El golpe a la construcción

La actividad de la construcción, tanto en el plano público como en el privado, es otra de las que se encuentran paralizadas. Actores del sector, tanto en el plano gremial como empresarial, mantienen abiertos varios canales de diálogo con el gobierno para tratar de iniciar cuanto antes la necesaria reactivación.

Si bien hasta el momento no se conocen números que hagan referencia exacta a la caída dentro de este sector, numerosas encuestas indican que la facturación de las empresas este año podría sufrir reducciones de hasta un 50%.

A nivel nacional, un informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) señala que por ejemplo, durante marzo, el consumo de cemento se desplomó 46,5% interanual, por lo que ya se ubica en un nivel que está por debajo del registrado en el 2003.

La inactividad de este sector no sólo trae consecuencias graves sobre sus empresas sino sobre gran parte del aparato productivo del país, dado que son una pieza clave en el engranaje que mueve a la economía.


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