CULTURA

Arte, identidad y contención a pesar de la pandemia

Escenario virtual para los ensayos del Teatro Comunitario

10:06hs
martes 14 de julio, 2020

La amenaza del Covid impone condiciones especiales, pero los integrantes del grupo no pierden el entusiasmo, siguen en contacto y sueñan con concretar el proyecto de la casa propia

“¡Acá estamos!” dice el Teatro Comunitario a viva voz en plena pandemia bajo la clara consigna de generar arte con y para la comunidad. Es que, a pesar del aislamiento, sus integrantes continúan sumando herramientas a través de las plataformas virtuales y proyectándose para crecer.

Eligieron Whatsapp para los lunes y Zoom para los jueves. Laura D’Angelo -‘Lala’ para todos- cuenta que si bien el teatro ‘es presencial y necesita de los cuerpos’, se decidió continuar con los encuentros por una cuestión afectiva y de contención, expresada en la voz, la imagen y el intercambio con cada integrante.

La propuesta hizo que algunos de los integrantes del TCB debieran sortear las barreras o prejuicios de la tecnología. Dispositivos antiguos, computadoras rotas, temor a que les roben datos personales fueron algunos de los inconvenientes. Algún otro miembro pudo sumarse con ayuda de familiares o amigos que oficiaron de guía para poder utilizar la tecnología. Otros prefirieron esperar a que la pandemia los deje reunirse otra vez.

Las actividades son pensadas en dos sentidos. Los lunes se trabaja en la producción individual. Cada alumno responde a una consigna a través de diferentes soportes y ese material queda como acervo de la organización. Un disparador que utilizaron fue ‘desde mi ventana puedo ver…”. Las impresiones de la vista se hicieron texto, y ese texto se convirtió en un audio. Así se pusieron en juego diferentes formas de expresión y diferentes sentidos. Otra consigna fue crear una escena y enviar el video.

Los jueves, los encuentros son colectivos. Entonces se parecen más a un ensayo real. “Poder verse, ver los gestos, escuchar la voz”, detalla la directora y explica que para ese día se ensayan piezas musicales simples (teniendo en cuenta la cuestión técnica que crea un delay) o escenas individuales y colectivas, porque la plataforma permite trabajar en grupo.

A la hora de construir, se ponen en juego otros elementos. Priman el manejo de la luz, lo sonoro y los planos que se eligen en pos de componer. “Ahora tienen otras nociones. Estamos formando actores que van a saber qué pasa con la luz en escena. No es lo mismo que te dé de un lado o del otro”, ejemplifica Lala.

El espacio sirve además para encontrarse, saber cómo está el otro, ocuparse de las historias individuales, personales. “Lo importante del teatro en este tiempo de pandemia es poder mirarnos como un grupo que funciona a pesar del contexto. Seguimos laburando y buscamos la forma de sostener el espacio porque creemos en el espacio del arte en la comunidad y porque tenemos ver de qué manera seguir brindando este espacio. Pudimos encontrarlo virtual”, explica también la referente del grupo, lamentando que no todos los integrantes (cerca de 35) cuenten con la tecnología requerida para participar de todas las propuestas. “Nos parecía que al vecino le iba a hacer bien tener un lugar para hacer teatro y establecer una red afectiva con los compañeros que lo esperaban y que se preocupaban por ver si el compañero o la compañera estaba bien. Toda la contención afectiva fue muy importante. Hay muchos compañeros que están solos y poder establecer un contacto desde el juego, desde la experiencia teatral es un ‘Acá estamos!’”, advierte.

Como se hace imposible trabajar con la obra “Kermesse”, porque implica la interacción con los vecinos, se genera material nuevo a partir de herramientas vinculadas a la actuación, con el plus de la pantalla.

Para sostenerse y diseñar estrategias en conjunto, el Teatro viene manteniendo reuniones virtuales con la Red de Teatros Comunitarios. Hay un escenario complejo para la vuelta, pero aseguran que la utopía moviliza cada acción para poder generar los recursos que les permitan seguir adelante.

En cada lugar, las condiciones ofrecen sus particularidades: en provincias como Córdoba, Misiones o Mendoza, que están en fase 5, no se puede por ejemplo juntar a niños y adultos. “El grupo no puede volver a la normalidad. Está muy complicado para el arte y particularmente para el teatro comunitario que trabaja con todas las edades juntas”, describe Lala.

“Esperamos la vuelta, aunque no sabemos cómo va a ser”, apunta al mismo tiempo, adelantando que apenas haya luz verde, la comunidad volverá a estar invitada a sumarse a los ensayos que tienen lugar en la escuela de la calle Nueva York. Quienes estén interesados en hacer contacto, ya pueden valerse de las redes sociales o enviar un mensaje al (221) 566-1787.

Soñar con los ojos

En septiembre, el TCB cumplirá quince años. Desde su conformación fue vagando por diferentes instituciones buscando donde ensayar. Por eso fue cobrando fuerza el sueño de la casa propia, el sueño de un espacio “que cobije cada obra, cada actividad y a cada vecino y vecina de nuestra ciudad”.

Cuando los ensayos llegaron a la Escuela 6 de la calle Nueva York se sintieron bienvenidos y se hizo más fuerte el deseo. “Sentimos que encontramos un lugar para hacer base”, describen en su página de Facebook.

Por entonces, Lito Cruz -que ya los conocía- decidió sumarse al sueño, impulsando al grupo a comprar un terreno y comenzar con la construcción en la esquina de Nueva York y Marsella.

Desde 2015, pese a devaluaciones, aumentos en precios de materiales y costo de mano de obra, se intenta avanzar con mucho esfuerzo. Obviamente, la pandemia y sus consecuencias económicas pusieron un freno mayor.

El Estudio García Conti acompaña la iniciativa desde el principio y en los últimos días concluyó el diseño de un plano 3D que permite recorrer la superficie de 12 metros por 26 con que contará el espacio teatral.

Soñar, ahora con los ojos, entusiasma a los miembros del grupo. Parece más cerca la posibilidad de materializar el sueño. “Tener un espacio propio nos posibilitará crecer como grupo, en actividades artísticas y culturales para nuestro barrio y la ciudad”, aseguran.

En breve se dará inicio a una campaña para que los vecinos puedan hacer su donación y los ladrillos comiencen a ser pared. Quienes quieran comenzar a colaborar, pueden consultar el modo enviando un mensaje al (221) 566-1787.


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