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Enfermérides del Rock - Nicolás Simonoff

El descanso final

10:26hs
viernes 23 de noviembre, 2018
Nicolás Simonoff

El magnicidio de Kennedy hizo pasar inadvertida la muerte de Aldous Huxley el 22 de noviembre de 1963. Lo cierto es que el tumor en la lengua con el que lidiaba desde hacía tres años estaba dando su última estocada. Quizás sabiendo su suerte, y mientras se encontraba en el lecho donde sus párpados caerían para siempre, el escritor redactó con mano temblorosa una curiosa indicación para su mujer “LSD, 100 microgramos, intramuscular”. Ella, con decisión frente a las vacilaciones de los médicos, accedió al pedido y preparó la jeringa y, más allá del temblor inicial que sentía en sus manos, decidió dársela. Lo hizo con firmeza y determinación. Las horas siguientes antes del desenlace las describió la propia Laura Huxley en una carta “Las cinco personas en el cuarto dijeron que esta fue la más serena y hermosa muerte. Tanto los doctores como enfermeras dijeron que nunca habían visto a una persona en una condición física similar irse con tanta facilidad, sin ningún dolor ni dificultad”. Así, el autor de Un Mundo Feliz, pero también de La Isla, una suerte de contracara de la famosa distopía de los años 30´, garabateaba los últimos trazos de su propia historia.

Para recordar su partida hemos elegido Soma, la canción de los Strokes inspirada en la droga de la más popular novela de Huxley cuyo objetivo es aliviar los sufrimientos en momentos de depresión. Por eso, la canción abre diciéndonos “Soma is what they would take when, Hard times opened their eyes”


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