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Charlas Destacadas - Pablo Lofiego

Sangre azul y blanca, corazón celeste

10:52hs
sábado 27 de julio, 2019
Pablo Lofiego

Nació siendo hincha de Gimnasia, pero los caminos de la vida lo condujeron a Berisso, más precisamente al club Villa San Carlos. Allí fue donde desplegó todas sus habilidades futbolísticas. Leandro Martini, ídolo del Celeste y hoy DT de la Reserva tripera, repasó su historia y dio su visión sobre temas de actualidad en «Charlas Destacadas».

A los 5 años inició su camino como futbolista jugando en LIFIPA, más precisamente en el Centro de Fomento Los Hornos. Luego de un paso por las Selecciones de la Liga llegó a Gimnasia, club del cual es hincha. Pero sin conocer absolutamente nada de Berisso, a los 16 años recaló en el club Villa San Carlos.

Leandro cuenta que a los 17 años debutó en la primera del villero. En la misma semana recibió la citación para entrenar con el plantel superior y ese mismo fin de semana formar parte de la plantilla que saldría a disputar el cotejo ante el CADU. “Fue un sueño, todo tan rápido que no lo esperaba”, recuerda. “Ese debut fue un antes y un después en mi vida”, dice también.

A los 19 años formó parte del plantel que consiguió el ascenso villero de 1993. También fue pieza clave de los planteles que lograron los campeonatos en el 2000, 2001 y 2009. Pero el torneo que más recuerda fue el que tuvo a la Villa en las instancias finales ante su clásico rival, Cambaceres. Todas esas experiencias le permiten concluir que San Carlos es un club cuya premisa es la ‘humildad y el sacrificio’.

A lo largo de sus veinte años como jugador villero, cosechó los grandes amigos que le dio la vida, como por ejemplo Rodrigo Rinaudo, con quien mejor se entendía en el terreno de juego. Luego, como hincha, disfrutó de la participación del equipo de Berisso en la B Nacional. “Fue algo glorioso”, recuerda. Hace pocos días la Villa logró un nuevo ascenso a la B Metropolitana, luego de una final ajustada ante Excursionistas: “Hacía tiempo que no me ponía tan nervioso con un partido”, revela.

“La Villa es mi casa. Si soy alguien en el fútbol se lo debo a San Carlos”, expresa luego en tono de agradecimiento. El mismo agradecimiento que muestra hacia sus primeros técnicos que lo marcaron, como jugador pero también como persona.

Hoy lleva 7 años como director técnico. De esta forma puede tener una visión más crítica del fútbol actual. Manifiesta que se ven cosas ‘extrañas’, tanto en Primera como en el ascenso y que eso se traslada al ámbito internacional. “El fútbol es hermoso pero donde lo tocás aparece algo feo”, opina.

Está a favor del VAR, pero usado en la medida justa. No cree conveniente que haya que copiar todo lo que hacen en Europa, porque se pierde la picardía del potrero de Sudamérica.

Este año se oficializó la profesionalización del fútbol femenino, “Obviamente lo veo bien, todos deben tener las mismas oportunidades y condiciones y se deben mejorar las estructuras”, reflexiona.

Sencillo, laburador, reconoce la idolatría de la parcialidad celeste con timidez. Ese pibe que llegó al club para triunfar, lo logró. Ahora, de grande, sueña con darle algún día al club lo mejor de sí como dirigente. Un tipo que nació con sangre azul y blanca, al que la vida le tiñó el corazón de celeste.

Aquí la charla completa:


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